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Psicofármacos

Son medicamentos que se utilizan con el fin de reducir la ansiedad (ansiolíticos) o para inducir el sueño (hipnóticos), como las benzodiazepinas. 
En líneas generales, dependiendo del fármaco y de la dosis pueden actuar como ansiolíticos (disminuyendo el nivel de ansiedad o controlando una crisis de pánico, por ejemplo) o como hipnóticos (cuando se administran antes de ir a dormir). Algunos de estos fármacos también se pueden utilizar para otros problemas médicos como las contracturas musculares o la epilepsia. 

El consumo de ansiolíticos y/o hipnóticos a dosis más altas de las que la persona necesita puede provocar somnolencia, déficit de memoria o falta de coordinación motora.

En dosis muy elevadas, sobre todo si se combinan con otros depresores del sistema nervioso como por ejemplo el alcohol, estos fármacos pueden provocar una disminución grave de la capacidad de reacción, reducción en el ritmo de la respiración (depresión respiratoria) e, incluso, en algunos casos, inducir un estado de coma o la muerte.

El consumo sin control médico durante un tiempo prolongado puede inducir la aparición de tolerancia a los efectos (pérdida de eficacia) y de dependencia. Por eso, si se interrumpe el consumo o se reduce la dosis bruscamente después de una utilización prolongada, pueden aparecer síntomas de abstinencia que pueden ser graves en función, entre otros factores, de la dosis y del tiempo que se haya estado consumiendo el fármaco.

Recuerde que estos medicamentos le pueden ayudar a encontrarse mejor pero es necesario hacer uso de ellos con control médico, y no mezclarlos con bebidas alcohólicas o medicamentos depresores del sistema nervioso (como algunos analgésicos o antialérgicos), ya que se potencian sus efectos.

Fecha de actualización:  24.08.2016